domingo, 13 de agosto de 2006

Nunca tocaste para mí

nunca tocaste para mí
una música que me agrade
siempre la torpe percusión
esa música industrial
de los institutos alemanes
en el atardecer de los días hábiles
recuerdo que nos amamos
en una butaca color naranja
incómodos inconscientes casi muertos
fantasmas vestidos de ciudad
y estas rosas infinitas que nos separan
el pragmatismo del polvo
el gol rebotero
la eficacia
y este candor absurdo
que me embarga me empeña
el corazón la carne firme y el canon
no quiero ser ciervo en tu mira
ni lámpara en tu desvelo
no tengo derecho a enfermarme
a desperdiciar mis días
en los fichines
se apagan de a una
las estrellas federales
en el cielito de mi Patria
condenado a un abismo
de eternas llamas
templo mi guitarra hawaiana

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