jueves, 8 de febrero de 2007

Poema del poeta a su amada ausente

Ahora
que tengo que leer tantos libros
que tengo que colocar tantas veces la cabeza sobre tu nombre
que tengo que escuchar otras tantas mi voz
buscando la de ella
colocaré mis palabras sobre el ropero
y las dejaré contaminarse del polvo de la pieza
y me quitaré los zapatos presto
cansados de llevarme tanto tiempo dentro
y a mi piel que se eriza
la tocaré con mis manos
para soñar que son las manos de ella
hoy veo todo derramarse de la mamadera de juguete
que de mi cama cuelga
veo las manos de mi abuelo
veo el cabello sobre la frente de su primera esposa muerta
veo los diarios tan antiguos que mi padre leía
y que aún yo leo
todo hoy se derrama
y lo último en caer es una radio
que me parece el cuerpo de un amigo muerto
derrocharé entonces mi sombra por las calles
y guardaré mi oído
en una caja de pino para cuando ella vuelva
y esconderé mis ojos
entre cascos de hierro de los barcos hundidos
para que sean sólo algas quien los mire
porque ella la amada está hoy ausente

(Humberto Megget, Uruguay)

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